09/29/13

El tiempo y la Maternidad

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Se me ha revelado, no se la razón de no haberlo visto antes… No es que el mundo vaya más lento para nosotras, las madres, es que nosotras flotamos cuando nos dejamos llevar y empezamos a vivir la segunda infancia que nos dan los hijos. He tenido unos días con menos estrés, trabajo y preocupaciones. Cada vez que jugaba o que me dedicaba sólo 100% a los niños me sentía mejor y mi tiempo, si, mi tiempo de adulto; no el de los niños, se detenía.

Entraba en el mundo de ellos, donde las princesas voladoras y los Buzz con moto son posibles, donde no importa que se te caigan los proyectos o que clientes, proveedores y hasta amigos no entiendan que tienes que trabajar en equipo o nada y que además les importe un pepino que sólo puedas llamar a mediodía y enviar correos de madrugada. Eso ya no importa, porque me convierto en la que persigue para comer pancitas con cosquillas y la que vuela en el pasillo de su casa “al infinito y más allá”.

Mi carrera es importante, al igual que mis clientes, pero mis hijos serán pequeños una sola vez… Ellos crecerán y harán su vida y yo podré hacer la maestría que no he terminado, el doctorado que me gusta y dar o asistir a miles de charlas, talleres o congresos. Tendré mucho que hacer en la vejez jajajaja.

Muchos andan apurados, yo fui una… pero descubrí que flotar en el tiempo de mis hijos es mucho más divertido y lamento que algunos no lo entiendan y crean que a nosotras, por ser madres, nos dejó el tren de la modernidad. La cosa es que nosotras no vamos en tren, nuestro tiempo es un gran globo de colores, que va como los que dependen del viento, a veces rápido o a veces lento… Lo que si es seguro es que flota.

¡El tiempo de las madres flota!

03/17/13

El globo y la tristeza de Guille

Mi hijo Guillermo, de 3,9 años, es el ser más feliz que conozco, jamás lo he visto molesto o triste. Siempre sonríe y siempre esta saltando de un lado a otro.

Ayer fuimos Guillermo, su hermanita Bárbara, mi hermana Jeka y yo a pasear. Hacia mucho calor y terminamos en un centro comercial de la ciudad. Entre correr, montarse en unos carritos y volver a correr le compré unos globos. Bárbara escogió uno tradicional de color amarillo y Guille quiso uno de Batman inflado con helio.

Jugaron lo que quedaba de día con sus globos y esta mañana, sobre todo Guillermo, anduvo por toda la casa con su globo “de Spiderman” aunque era de Batman.

Salimos a comer fuera y Guille se quiso llevar su globo, le dijimos que si y salió feliz de casa hasta que lo soltó, no nos dio tiempo de agarrarlo y subió y subió hasta que se perdió de vista y mientras mi hijo lloraba y decía “baja, baja globo” y nos veía y nos pedía “busca el globo, bájalo”.

Lloró con mucho sentimiento, lágrimas y pucheros… Mi hermana me llegó a decir “no había visto un niño tan triste por su globo”. Mientras más arriba y lejos lo veía, más lloraba.

Mi hijo no armó una pataleta, como hubiesen dicho muchos, ni lloró por malcriado. A mi hijo le dio tristeza ver como se le iba el globo sin que pudiésemos hacer nada. No es fácil experimentar esa clase de sentimientos.

Lo consolamos, lo abrazamos y besamos. Buscamos otro globo, aunque él seguía repitiendo que el suyo se había ido y al recordar que había visto unos helicópteros de juguete nos explicó:

-Con el Helicóptero buscamos mi globo de Spiderman y lo bajamos…

Yo le decía que el globo se había ido lejos y muy arriba volando y que ya teníamos otro de Cars, pero él sabe, aunque juegue con el nuevo, que su globo se fue al cielo.

¿Qué aprendí? Que no son las cosas o los juguetes los que hacen que un niño como Guillermo se entristezca, son las situaciones, que poco a poco aprenderá a manejar. Hoy supo que a veces se pierde, que a veces no podemos hacer nada, pero hay que seguir adelante aunque eso no significa que olvidemos, porque aunque lo diga calmado sigue diciéndome “si buscas el helicóptero, se baja el globo”.

Cuando su niño(a) llore por el juguete que perdió o rompió no menosprecie esos sentimientos, esa personita está empezando a manejar sentimientos de frustración, impotencia o tristeza. Ayúdelo(a), construya junto a su hijo(a) una inteligencia emocional que les permita llorar para seguir adelante.

02/22/13

Nacimos para vivir con apego

La maternidad rompió todos mis paradigmas, hasta los que regían mis opiniones políticas y sociales… El instinto materno fue más fuerte que los convencionalismos y la costumbre de mi familia, amigos y comunidad. Se que mi opinión y mi instinto no las hará cambiar, que son capaces de saber lo mejor para sus hijos y familias.

Pero acabo de ver un vídeo gracias a Amor Maternal, de estudios viejísimos que no han tenido la divulgación que deberían. Échenle un vistazo y dejemos todo atrás, seguro ese instinto o esa voz que callamos dentro de nosotras mismas para complacer a otros saldrá fortalecida y tendremos familias más libres y más felices.

El instinto materno no se equivoca los humanos y muchos otros mamíferos están hechos, biológicamente, para tener contacto y amar a sus crias.

08/18/12

Mamá 2.0 en el #SMTour

Muchas mujeres están conectadas a la web. Trabajan, conversan y compran… en sus redes, algunas también llevan a cabo pequeños negocios, abren tiendas virtuales o emprendimientos que le dan empleos a otros.

Dentro de ese grupo de mujeres algunas somos madres, que además de compartir las fotografías y anécdotas de nuestros hijos, en la red, estamos entretejiendo relaciones, apoyando e impulsando movimientos ciudadanos en pro de la maternidad, la infancia, la lactancia materna…

De esto hable el pasado 15 de agosto en el Social Media Tour 2012 en la ciudad de Barquisimeto… Me sorprendió muchísimo las reacciones en la red al ver la cantidad de tweets que se producían y que están, en su mayoría en el storify de Barquisimeto Móvil.

Allí me dieron la oportunidad de dar ejemplos y de contar mi historia, la red no sólo la he usado para hablar de ciudadanos y de política o para vender marcas… También la uso para hablar de la maternidad 🙂

La presentación que utilicé, y que está en prezy, también está on line: Maternidad 2.0

Aquí está el vídeo completo de la ponencia, donde mis nervios y lágrimas se pusieron de manifiesto al hablar de un tema que me apasiona y toca mis más profundas emociones.

08/8/12

14 meses de lactancia y contando…

Las razones de por qué sigo dando de mamar a mi hija de 14 meses van más allá de la nutrición. El amor y la relación intima que hemos desarrollado están en el top de las razones que para mi y mi familia son prioridad y con ello he aprendido y me he convencido que eso es lo que nos debe importar sobre los comentarios de otros ajenos a mi esposo y mis dos bebes.

El dar de mamar a Bárbara, mi segundo bebé, me liberó de la culpa de no haber podido amamantar a mi hijo Guillermo. Todos los días me preguntaba ¿Por qué con Guille no pude?… Cada vez que trataba de responder lloraba y me decía que fue falta de voluntad. Pero una noche, en un programa de televisión sobre la depresión, que por cierto sufrí durante mi primer postparto, le decía a la que me entrevistaba que la lactancia con mi primer hijo había fracasado porque la ignorancia había ganado… ¡Bingo!

Al fin había encontrado una respuesta que me hacia admitir mis errores, implementar soluciones y liberarme de culpa. El que la ignorancia hubiese ganado una batalla, no significaba nada, aún había cosas por hacer, mamás a quienes ayudar y acompañar. Tiene solución y me hizo aprender, a confiar en mi instinto y a buscar ayuda cuando la necesité… Claro que lamento que Guille fuese el más perjudicado, pero el no haber tenido su tetica, por más de 2 meses, no lo privó de amor y de tener una crianza respetuosa.

Todo lo que no sabia, lo se ahora y me ha ayudado a llevar una lactancia exitosa con mi hija, ha sido todo un proceso que requirió de mucho apoyo en casa, un proceso que no tiene tiempos ni horas establecidas y con el que he necesitado romper paradigmas y encontrarme conmigo misma para escucharme y bloquear todos los tabúes, creencias y tonterías que actualmente rodea a la lactancia materna.

Entendí que mis tetas no están allí para mi propio placer, también están para dar soporte, amor y alimento. No sólo hacen feliz a un hombre. Ellas, sean grandes, chiquitas, paradas o caídas hacen feliz a una bebé que en su forma de decir que me extraña, que tiene hambre o sueño, exclama ¡Mamá teta!